Las razones de la propuesta

En un período histórico de globalización creciente y en el que el prestigio de las Naciones Unidas en lo eficaz de su acción resulta debilitado, se expresa la urgencia por todos los pueblos de poder sentir su voz directamente sobre asuntos de interés general.

El recurso a un parlamento en el que puedan expresarse personas que gozan de la confianza de los ciudadanos del mundo podría ser útil para constituir una referencia ética, un estimulo y una motivación a la actividad de los gobiernos para difundir en todos los pueblos la confianza en los valores democráticos. De hecho para poder participar en el proyecto sería necesario organizar las elecciones, esta circunstancia implicaría también la posibilidad de poner a los gobiernos frente a la responsabilidad histórica de una renuncia eventual. Mientras que la participación de gobiernos muy poco acostumbrados a consultar a sus ciudadanos podría abrir nuevos escenarios y desarrollar sus instituciones políticas hacia soluciones más democráticas al defender los derechos fundamentales de cada ciudadano dentro de cada Estado y de favorecer la condición de algunos valores fundamentales entre los diferentes pueblos adherentes al proyecto.